La viticultura, una aliada clave en la prevención de los grandes incendios forestales

Antes de que lleguen las llamas, la mejor herramienta de prevención es un territorio bien gestionado. O, lo que viene a ser lo mismo y como dicen los expertos, los incendios se apagan en invierno.
Los viñedos activos, al igual que otros cultivos y actividades ganaderas, contribuyen a crear un mosaico agroforestal que reduce la continuidad de la masa forestal y dificulta la propagación de los grandes incendios. Es precisamente lo que hemos visto en el incendio de este mes de julio en el Pla de Manlleu, en el municipio de Aiguamúrcia, donde los viñedos han desempeñado un paper determinante en el control del fuego.

Este papel, a menudo invisible pero esencial, es el que reconoce la certificación europea Fire Wine Resilient Landscape, impulsada en el marco del proyecto europeo FIRE-RES, que distingue a las bodegas comprometidas con una gestión agraria que contribuye a crear paisajes más resilientes frente al fuego.
En nuestra bodega nos hemos adherido a esta certificación porque entendemos que cultivar la viña y elaborar vino también significa cuidar el territorio.

Paisaje vivo contra el fuego

Mantener los viñedos en producción, gestionarlos de manera responsable y preservar un paisaje vivo supone una contribución directa a la prevención de los incendios forestales y a la conservación del medio rural.
Es un compromiso que va más allá de la calidad de nuestros vinos: queremos formar parte de una red comprometida que demuestra que la viticultura es una aliada imprescindible en la protección del paisaje y de las personas.

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